El quid está en la molécula: EE UU se apoya en el gas barato para ganar la batalla industrial | Economía
Con el gas de Texas, Pensilvania o Luisiana, Estados Unidos no solo tiene una poderosa máquina de hacer dinero: cuenta, también, con una potentísima herramienta de persuasión para convencer a las industrias en fase de crecimiento de las bondades de instalarse allí. Sus vastísimas reservas subterráneas y la poderosa revolución del fracking han convertido al gigante norteamericano en el mayor productor y exportador mundial de este combustible, fundamental en procesos manufactureros intensivos en calor. Y están llevando a decenas de grandes nombres del sector secundario —sobre todo, en sectores de alta cualificación e intensivos en tecnología— a tocar a su…
